Son
escasos los hallazgos que nos hablen de la época prehistórica,
salvo un vaso campaniforme de la primera etapa de la edad de los metales,
con un puñal que se conserva en el museo
Arqueológico de Córdoba.
Ya en la Edad Antigua, la zona que hoy ocupa Ochavillo pudo pertenecer
a Detumo
situada en las proximidades de Posadas, en la margen derecha del Río
Guadalquivir, de los que formaría parte como zona de cultivo,
con algunos asentamientos rurales, de los que se han hallado restos
entre otros lugares en el Soto del Rey. Se dedicarían sobre
todo al cultivo del olivo y, por tanto, a la producción de
aceite, como acreditarían los centros de fabricación
de ánforas del Cortijo de la Corregidora o del barranco del
Picacho, ambos a menos de tres Kilómetros de Ochavillo del
Río.
Podemos encontrar referencias de Ochavillo del Río en la época musulmana en un fragmento
del libro "CÓRDOBA, SU PROVINCIA Y SUS PUEBLOS EN ÉPOCA MUSULMANA" escrito por Antonio Arjona Castro y editado por el Ayuntamiento de Córdoba. Área de Cultura y Turismo (Ediciones de La Posada. Córdoba 2003 I.S.B.N.: 84-894009-71-2 Depósito Legal: CO-1665-03 Pag. 94)
El texto dice: "Castillo de Malapie o del Toledillo, hoy en ruinas, está situado en la margen izquierda del río Retortillo, dominando el citado camino de Peñaflor a Hornachuelos que es por donde discurría entonces el camino de Sevilla a Córdoba, y del que saldría un ramal hacia Shushabil y más adelante, avanzando paralelo al Guadalquivir, se llegaría a hisn Murad (Moratalla)281 . Se trata pues de un topónimo premusulmán como la mayoría de los del Valle medio del Guadalquivir. CAPÍTULO 10. MORATALLA. MURAD La etimología de su nombre: es diminutivo de Moarata, que significa lugar montuoso de un adjetivo hispánico latino moratus, derivado de mora (monte o collado redondo) o más bien pueblo murado, bajo latín murata (burgus muratum) y esto de murus (muro), que probablemente es afín al mencionado mora 282. En este lugar se han hallado numerosos restos romanos con grandes mosaicos hoy depositados en el Palacio de Viana de Córdoba. Esta población, situada en el lugar conocido hoy en día de Moratalla, estaba en el camino de Córdoba a Sevilla por la margen derecha del Guadalquivir, según atestigua Ibn Hawqal 283, que la situa a una etapa de Córdoba y la cita como Murad en el siglo X. En el siglo XII, en el camino de Sevilla a Córdoba, por la margen derecha del Guadalquivir, registra al-Idrisi 284 , a partir de Lora, las etapas y estaciones siguientes: - De Lora se va a la alcaría de Sadif, frente a la cual, a la izquierda del viajero y sobre una alta montaña, existe un hisn fuerte y qal' a fortificada que se llama Sant Fila [actual Setefilla], que pertenece desde tiempo antiguo a los beréberes; - De Sadif se va a la qal' a o castillo de M.1.bal [nombre que los traductores de la obra de Idrisi transcriben Melbál] que se alza sobre el nahr Malbal, que es el río de la medina de Hornachuelos; desde este puente [sic] hasta la ciudad de Hornachuelos hay 12 millas, y del puente se va a la alcaría de Súshabíl, que es una alcaría grande sobre el río de Córdoba llamado Nahr al- Kabír [Súshabil corresponderá al actual Ochavillo del Río]; - De aquí se va al hisn o castillo de Murád, donde está la mansión. - Después se va a al-Janádiq 'los Barrancos' [este punto tiene que ubicarse en la situación de la actual población de Posadas, y, ante este nombre actual, estaríamos tentados, señala Elias Téres, a leer en el texto árabe al-Fanádiq 'las Posadas', de grafía muy parecida]; de aquí se llega al hisn de al-Mudawwar Almodóvar del Río. 282. F.J. Simonet, Glosario de voces ibéricas y latinas usadas entre los mozárabes p.375-376. 283. Ibn Hawqal, Surat al-Ard, ed. Lugduni Batavorum, 1939, p.115. 284. Al-Idrisi, Description, pp. 207-208 = 254-255; C.E. Dubler, < >, Al- Andalus, XXX (1965), p. 122."
Retrato
de Carlos III
Ochavillo
del Río, como la Colonia de Fuente Palmera, nació del
impulso renovador e lustrado del reinado de Carlos
III. Es un antiguo departamento de una de las Nuevas Poblaciones
de Andalucía, que Pablo
Antonio de Olavide creó en las zonas desérticas,
que rodeaban el Camino Real entre Despeñaperros y Sevilla,
en la segunda mitad del siglo XVIII.

Retrato
de Pablo de Olavide
La
Colonia de Fuente Palmera fue fundada durante el reinado de Carlos
III para repoblar, mediante inmigrantes venidos de toda Europa,
fundamentalmente de Centro Europa e Italia, extensas zonas que se
encontraban prácticamente deshabitadas. Corrían los
tiempos de la Ilustración y pensadores como Pablo
de Olavide trataban de potenciar el desarrollo de la región
desde las luces del pensamiento y el racionalismo. Los primeros colonos
que levantaron las calles de Fuente Palmera provenían principalmente
de Alemania, (Constancia y Spira), Francia (Lorena), Saboya ( San
Juan de Maurienne) e Italia. Para más información ver el siguiente gráfico.

Imagen
Real Cédula 1767
Una
vez estudiada la propuesta de Johan Kaspar Von Thürriegel, por
la que se comprometió a traer a España 6000 colonos
alemanes y flamencos, para poblar zonas desérticas de la península,
que fue aprobada por el Real Decreto el 28 de febrero de 1767, se
emitió la Real Cédula de 2 de abril de 1767 en la que
se fijaban las condiciones de la contrata de los colonos: deberían
ser católicos y agricultores, estarían sujetos a las
leyes del país de adopción, tendrían sacerdotes
que hablaran su idioma y se les garantizaría el transporte
desde sus países a las colonias. Thürriegel recibió,
a cambio, 326 reales por colono y el titulo de coronel. Casi todos
los originarios de los países de Europa central, en su mayoría
de apellido protestante, optaron por cambiárselo. Los españoles
procedía de Aragón Valencia y Cataluña.
Los colonos se asentarían a lo largo del Camino Real, en la
zona de Despeñaperros y en los desiertos existentes entre Córdoba
y Ecija ( La Parrilla y el Picacho) y entre Écija y Carmona
(La Monclova).
Los
motivos para el desarrollo de esta empresa fueron importantes. El
primero era acabar con el bandolerismo que encontraba refugio en la
zona. Se procuraba proteger no sólo a los viajeros, sino a
las riquezas provenientes de las Indias y que realizaban la ruta de
Cádiz a Madrid.
El
segundo motivo pretendía justificar la expulsión de
los jesuitas. El mismo día que se decretó su expulsión
se emitió la Real Cédula autorizando a Thürriegel
la traída de colonos. Serían sustituidas "manos
muertas" por "brazos laboriosos".
El
tercer motivó era crear una sociedad ideal, a la luz de la
Ilustración, de gente trabajadora y pequeños propietarios
(cada colono recibiría 50 fanegas de tierra), modelo y ejemplo
a seguir para la sociedad andaluza de la época compuesta por
"desheredados de la tierra, manos muertas y privilegios".
Con
este fin se elaboró el Fuero de Nuevas Poblaciones que fue
aprobado el 5 de Julio de 1767. Este contiene todas las disposiciones
necesarias para la creación de la sociedad ideal que se pretendía:
creación de una sociedad sin privilegios ni manos muertas,
sin frailes ni monjas; sin doctores y con escuelas primarias de asistencia
obligatoria; sin cargos públicos perpetuos sino temporales
y de elección popular; sin Mesta privilegiada; con labradores
que fuesen también ganaderos y con las viviendas diseminadas
por los campos o formando pequeños núcleos de población
distantes unos de otros media o un cuarto de legua; optando, en la
gestión de las tierras , por las formas de propiedad colectiva
y trabajo en común heredadas de la tradición (pastos
de aprovechamiento común, dehesas boyales para las yuntas de
labor, montes comunales, senara labrada en común a beneficio
del municipio, molinos y hornos, realización de obras para
el Concejo); dotación de tierras a los colonos en lotes iguales
y de acuerdo a lo que una familia podía necesitar; poseídos
en enfiteusis; no hipotecables; indivisibles y no acumulables, estando
prohibido juntar dos o mas de dichos lotes de tierra.
En
el verano de 1767 comienzan a llegar los primeros colonos. Se establecen
en Sierra Morena (La Carolina) y a partir de 1768 empiezan a establecerse
en La Parrilla, El Picacho y La Monclova (entre Córdoba y Sevilla).
Muchos extranjeros morían debido fundamentalmente a las condiciones
climáticas. El Fuero de Nuevas Poblaciones contenía
también disposiciones para admitir familias españolas
que promovieran los casamientos mixtos (Articulo 28), facilitando
su introducción entre los extranjeros el aprendizaje del idioma,
o el modo de cultivar la tierra y la integración de las colonias
en la sociedad española.
Las
Colonias, pueblos o aldeas de las Nuevas Poblaciones fundadas por
el rey Carlos III de Borbón comparten el ser producto de una
decisión política, llevados por unas intenciones que
se cumplieron sólo en parte. No logró transformar el
entorno. Los colonos sufrieron lo indecible para sobrevivir apegados
a esta tierra inhóspita para ellos. Tuvieron que proletarizarse
y buscar fuera de los estrechos márgenes de la Colonia, su
medio de vida. Las dificultades del idioma, entre ellos y con los
españoles, al ser la mayoría extranjeros de diferentes
países, el clima, las resistencias, o actitud más que
hostil del marco al que se incorporaban súbitamente, no tuvieron
la respuesta adecuada.
En
La Carolina, residía el Superintendente, a cuyas órdenes
se encontraba el subdelegado que residía en La Carlota. En
cada Nueva Población se nombro un Comandante Civil que corría
con su dirección; un fiel de fechos que a la vez era sacristán
y maestro de escuela; alcaldes pedáneos en cada uno de los
núcleos de población, sujetos al Comandante Civil; alguaciles
ordinarios; guarda-almacenes de efectos para las obras y defensores
de menores y huérfanos. La figura de la administración
en Ochavillo del Río, desde su fundación ha sido el
Alcalde Pedáneo, que en sus orígenes dependía
del Comandante Civil de La Colonia y le ayudaba a mantener el orden
y a cumplir los planes establecidos. No existen datos de quienes ocuparon
este cargo. Tan solo para 1825 este fue ocupado por Pedro Toquino
Las
colonias atravesaron durante toda sus historia épocas turbulentas.
El enfrentamiento con las poblaciones vecinas no tardó en producirse
ya que éstas se habían visto privadas de sus pastos
comunales. También las familias que no se habían aplicado
en sus laborales, al ser retirado el socorro del pan y el prest, desertaron
de las Colonias. Incluso el Superintendente Olavide fue juzgado por
la Inquisición y depuesto de su cargo. En 1835, en nombre de
la libertad, fue derogado en Fuero de las Nuevas Poblaciones y suprimido
el régimen colonial. Hasta ese momento fueron constantes los
rumores de que a los colonos se les iba a expulsar de la tierra.
Según
el estudio de Mª
Isabel García Cano: " La Colonización de Carlos
III en Andalucía, Fuente Palmera 1768-1835", en 1771,
Ochavillo del Río conformaba el 4º Departamento de La
Colonia de Fuente Palmera, con 886´4 Has de superficie, que
representaba el 19´6 % del total del municipio, con una población
de 27 familias que representaban el 16 % del total de la población
y cuyo origen era: 35% de españoles y el resto extranjeros,
distribuidos en Italianos (44%) , Alemanes (30%) y Franceses (26%).
Esto hizo diferente a Ochavillo del resto de La Colonia: ese porcentaje
de un 35% de españoles fue muy superior a los que se distribuyeron
en casi todos los demás núcleos. Haciendo un breve catálogo
de los apellidos que abundan entre los ochavilleros se comprueba que
es aquí, de los núcleos de la Colonia, donde más
apellidos castellanos y menos europeos aparecen, y en buena parte
de los casos estos últimos han venido de otros núcleos
de La Colonia o bien de otros pueblos fundados en la colonización.
Del tiempo de la colonización son los Castell, Noguera, Mengual,
Mestre, entre los españoles, y también los Hilínger,
Hens, Bolance, entre los extranjeros. Muchos de estos apellidos se
han perdido entre ellos el referido Toquino, de origen italiano
Esta
abundancia de españoles tuvo como consecuencia inmediata que
para muchos de los primeros habitantes de lo que hoy es Ochavillo,
el idioma no fue un obstáculo para el entendimiento, algo muy
de agradecer cuando el medio es hostil y son necesarias la colaboración
y la solidaridad. Todo lo contrario ocurría en casi todos los
demás núcleos, donde las circunstancias del idioma daban
lugar a una verdadera Torre de Babel; donde la falta de entendimiento
entre los propios colonos y entre estos y las autoridades españolas
les complicaron, aún más, su ya difícil existencia.
Estos primeros pobladores estaban, obviamente, habituados a los calurosos
y secos veranos, y les afectaron menos las enfermedades e infecciones
que padecieron al principio los colonos extranjeros, como consecuencia
del clima y del hacinamiento que tuvieron que padecer viviendo en
barracones mientras se iban construyendo las viviendas, cuestión
que como tantas otras cosas seguía un ritmo mucho más
lento del deseable. Precisamente fue también aquí donde
menos abandonos de tierras se produjeron, algo que en ciertos momentos
de la colonización fue bastante corriente. Todo esto contribuyó
a que la población se fuera asentando y estabilizando cada
vez más.
En
este caldo de cultivo sería también mucho más
fácil que las tradiciones que los españoles trajeron
de sus diferentes puntos de origen, se asentaran y sobrevivieran al
paso de los siglos, tradiciones algunas que, por otra parte, tampoco
pueden verse en otros lugares de nuestra Colonia, y que proporcionan
a Ochavillo unas señas de identidad inequívocas.
Respecto a la toponimia el estudio de Mª
Isabel García Cano contiene lo siguiente:
"Ochavillo
es un nombre que se repite mucho en ésta zona, ya hemos hablado
del baldío que se interesaba permutar al marqués de
Las Torres y que llevaba éste nombre; en La
Carlota y en Hornachuelos
existe otro terreno con éste nombre. En las cercanías
de Córdoba hay un Arroyo del Ochavillo. Lo curioso es que la
aldea de Ochavillo del Río se conoció al principio con
el nombre de Aldea del Río, muy apropiado si pensamos que sólo
a legua y media del núcleo de población discurre el
río Guadalquivir, sin que tengamos noticia de a que se debía,
apareció el nombre de Ochavillo y cayó en desuso el
primitivo".
En
la época, el ochavo
era una moneda que equivalía a dos maravedíes y un real
de vellón tenía treinta y cuatro maravedíes.
El Ochavillo
era una medida de capacidad en seco que equivalía a 72 mililitros.
"OCHAVO
- Moneda de plata acuñada durante el
reinado de los Reyes Católicos, que representa una F en el anverso
y una Y en el reverso, equivalente a 1/8 de real. A partir de 1566,
en el reinado de Felipe II, fue una pieza de cobre con valor de dos
maravedís. Posteriormente se acuñaron otras monedas de cobre con igual
denominación."